Hace ya un par de semanas que volví de las vacaciones y la asimilación de la rutina ha sido rápida, demasiado rápida. Ya he vuelto a ser la mujer estresada de siempre de ahí que no me vierais durante un tiempo, para resarciros hoy publicare varias entradas así os mantendré entretenidos un tiempo...
Esta historia llego a mis oidos tal que así:
- Cuenta
una leyenda, que en un bar de Barcelona, hay dos baños separados por una pared
de madera, como en los probadores. Y en esa pared un agujero lo suficientemente
grande como para que coja una polla. Y que casualmente cada vez que una mujer
se levanta al baño, seguidamente lo hace un hombre. Y cuando ésta, ignorante,
se sienta en el trono de repente se encuentra con la polla a la altura de los
ojos…
- ¿Y? ¿Que?
- Pues
eso, que la tiene ahí delante, mirándola.
- ¿La
chupaste?
- Es
una leyendaVero, ¿por qué supones
que me pasó a mí?
- Porque
te conozco y se lo puta que eres. Y porque sino, no me lo contarías.
- Esta
bien, me paso. Pero no se lo cuentes a nadie, y si lo haces no digas que fui
yo.
- OK.
Pero sigue, ya sabes que no me gusta que me dejen a medias.
- Pues
eso, que te ponen una polla delante y tu, tu haces lo que quieras, que con lo
rara que eres seguro que le pegas un puñetazo.
- Ah!
¿Y tu no? ¡Mira que eres guarra! ¿Y si tiene Sida o algo?
- Desde
luego, no se te puede contar nada. Y eso que te lo digo a ti para que puedas
desahogarte un poco y que se te quite esa cara de acelga que tienes.
- ¡Serás
hija de puta! ¡¿Y ahora me acusas de frígida?! ¿ Y tu te llamas amiga?
- Bueno,
tranquila, no te alteres, ¿no íbamos a tomarnos un café y a hablar un rato como
buenas amigas? Encima que saco tiempo para estar contigo un rato y te dedicas a
llamarme puta.
- ¡Hostias,
tía! ¿Qué quieres que te diga, le chupaste la polla a un tipo que la sacó por
un agujero? Y luego decimos que ellos son muy básicos y enarbolamos la bandera
del feminismo y todos esos rollos.
- Lo
se, pero y el morbo, la aventura ¿dónde queda todo eso? ¿Es que a ti no te
gusta esa sensación de peligro, ese subidón de adrenalina?
- Si,
claro. Por eso hago senderismo, te acompaño a las rebajas, me bebo la
leche directamente del cartón…
- Vamos
no compares. Y no te rías de mi,
que si me acompañas es porque en el fondo te gusta.
- Bueno,
¿me cuentas el final o que?
- Pues
que me senté a cagar y cuando salió aquella polla, grande y gorda y… sudorosa,
pues que me la trague toda. Estuve chupándosela hasta que nos corrimos. Si, no
me mires así, me excite tanto que me metí dos dedos y así hasta que me quede a
gusto.
- ¿Y
te lo tragaste? ¡¡Aggss…que no sabes ni quien es!!
- ¡No
seas niña! A saber lo que te has
tragado tu. Y no, todo no, parte de la corrida fue a mi cara y parte al suelo,
¡pero eso que mas da! Yo que te estaba contando una historia emocionante y ya
la has estropeado con tu pedantería y tus miedos.
- ¿ Cagaste mientras se la chupabas a un extraño y te metias los dedos a la vez?
- ¡Haysss…
pero que burda que eres! No, cuando me la puso delante se me quitaron las
ganas, solo se la chupe y me metí los dedos. Contigo es imposible mantener una
conversación y que no se termine hablando de caca.
- Ya
sabes, a los catalanes nos encanta la escatología.
En resumen: mi amiga vino a decirme que un día cualquiera,
en un lugar cualquiera se había mamado a un desconocido de una manera (a su
ver) emocionante. Esto ocurría muy a menudo, solo que esta vez la sorpresa la
excitó aun mas. Y para que mi persona no quedara insatisfecha me indico la
zona, que no el lugar concreto del que (según ella) se había olvidado, para que
yo pudiera indagar por mi misma.
Días mas tarde la historia continúa así:
La curiosidad y mi necesidad de comprobar los hechos por mi
misma me llevan a esa zona de Barcelona en un día especialmente caluroso para
ser primavera.
Ya tenía la excusa perfecta para tirarme con un café helado
toda la tarde en un bar.
A pesar de que estábamos a miércoles, no tenía trabajo
pendiente, ni recados así que cogí una de mis últimas adquisiciones (un libro
sobre batallas medievales) y me dispuse a disfrutar entre ojeadas al baño
indiscreto.
La zona era una calle ancha, algo sucia, alejada del centro
pero bastante regentada. Se repartían en ella varios locales y por los carteles
y fachadas que se veían ya me daban ganas de volverme a casa. Pero como si de
una señal del destino se tratara un paso antes de darme la vuelta observe una
cafetería a unos metros, de estilo rustico con marcos de madera y piedra en las
paredes. Me pareció un lugar acogedor y tranquilo así que me decidí a entrar.
Por dentro no se veía tan agradable, unos hombres sucios con pocos modales y
con mucha confianza formaban la clientela, habituales sin duda. El sitio
parecía la sombra de lo que un día mejor fue, pero el camarero era mono y tenía
cara de agradable, me decidí y me senté en la barra. Cuando me tome el café le
pregunte al chico por el baño, me señalo el fondo sin omitir ruido alguno. Cogí
mis cosas y ala a la aventura.
Me encontré dos puertas una tenía un cartel con un muñequito
(hombre, porque no tenia faldita) de pié y en la otra el mismo muñequito estaba
sentado.
Siempre me a gustado mirar estos carteles todos iguales pero
diferentes, en una ocasión me encontré el dibujo de un tornillo y al otro lado
una tuerca, no se porque pero siempre me hacen pensar. ¿Qué me siento mas: un
tornillo o una tuerca? ¿Y porque estos y no directamente un coño y una polla?
¿por qué tienen que hacerte pensar en un momento así? Lo hacen a sabiendas de
que te van a hacer dudar, aunque solo sea por una milésima de segundo de tu
sexualidad ¿verdad?, para ver tu reacción bajo presión.
Total que como yo soy una señorita y no se mear de pie
escogí el que estaba sentado, no sin hacerme ciertas preguntas. Comprobé que
estuviera limpio me baje el pantalón y las braguitas y lo vi, vi el agujero,
bueno mas bien los conté porque había varios. Y cada cual con un letrerito
hecho a rotu sobre el y por encima de todos a modo de leyenda un cartelito que
rezaba: Hazlo en silencio y disfruta. Eran de diferente grosor y estaban a
diferente altura, en el mas cercano a mi cara ponía: Chúpamela, en el
siguiente: Métetela y en el otro: Hazme lo que quieras. Supuse que al otro lado
seria igual con cartelitos incluidos y entonces me puse un pos-it mental: ir
después al otro lado.
Del sopor de mis pensamientos me sacó un pollazo. Si y no lo
digo por el tamaño sino mas bien por la rapidez y violencia del gesto. La sacó
por el que decía que se la chupara, o sea por el mas cercano a mi cara. Y por
un nanosegundo a mi mente acudieron mil dudas y preguntas, mi conversación con
la amiga cuyo nombre no puedo revelar y mil cosas mas, pero como soy un ser
irracional me dije ¿y por que no? ¡no quieres riesgo pues ala tó pá ti! Y me
incorpore lo mas rápidamente que pude, comprobé que la altura correspondía y
haciendo caso omiso al letrero me agache de tal modo que su polla empezó a
encajar despacio y con algo de reticencia en mi coño. Y no porque el no
quisiera, que se dejó, sino porque aun no estaba lo suficiente lubricada, cosa
que no fue un problema para mi y tras un par de intentos ya la tenía toda
dentro . Para mi sorpresa y supongo que para el tío del otro lado que esperaba
una mamada, empezó a gustarme, me contoneaba jugando con la profundidad y
retorciéndome cuando creía conveniente, disfrutándolo. Casualmente dentro de mí
no parecía tan pequeña o es que le había crecido al contacto con mi vagina
cualquiera sabe, el caso es que me gusto y mucho, tras varios de mis
movimientos él debió de pensar lo mismo. Empezó a moverse, hacia adentro, ahora
fuera, poniéndomelo un poquito mas difícil, haciéndose el duro, quitándomela
del agujero, apareciendo ahora, duro, suave, poco a poco incluso cambiando de
agujero. No recuerdo cuánto tiempo pasó solo recuerdo que fue uno de los
mejores de mi vida. Empezamos por el de Chúpamela y seguimos follando en el de
Métetela y pasamos también por el de Hazme lo que quieras donde además se dedicó
a acariciarme el clítoris y a meterme unos dedos por el culo. Como ya habréis
supuesto cambiamos de postura, de ritmo y de jadeos hasta convertirlos en
gritos, gritos sordos de satisfacción, de orgasmos. Al terminar se la chupe con
gozo, poniendo el colofón a una tarde maravillosa, también se lo puse fácil
para que correspondiera y así sin más cuando terminamos se fue. Solo el ruido
de la puerta al cerrarse. Me vestí y me senté satisfecha sobre la tapa del
water. Descansando, recuperándome. A mi mente volvió mi amiga, acusadora, con
reproches, con insultos y me prometí no contárselo.
Tras refrescarme mi yo investigadora surgió como por arte de
magia debía de saber mas sobre el quien, el como, el porque y sabía quien
podría contármelo.
Al salir me encontré el mismo ambiente que al entrar, como
si el tiempo no hubiese pasado por aquella habitación, como si mi ausencia se
hubiese producido en un universo paralelo. Llame al camarero y le pregunte por
una leyenda que corría de boca en boca acerca de un lavabo particular. Él como
si de un teorema se tratara me miro con cara de imbécil y negó la mayor, sin
apenas usar palabras me dijo que no sabía nada.
Como con la ayuda de esa gente no iba a conseguir nada me
propuse hacerlo de una manera mas científica observando; pedí un refresco y me
fui a una mesa desde la que se presenciaba los movimientos de todos los
asistentes.
Pasaban los minutos y nada, yo disimulaba con mi libro
abierto pero la desesperación me comía por dentro, y mas preguntas se agolpaban
en mi mente. El post-it mental regresó a mi mente recordándome que no podía
irme de allí sin pasar al otro lado.
De repente una de las pocas mujeres que estaban por allí,
entro al baño. Lo apunté en una libreta, la hora, los gestos de su cara, las
posesiones y lo bien puesta que llevaba la ropa, como un detective eficaz.
Pocos minutos después un hombre se levantó lo anote en la libreta. A los 15
minutos salía ella, algo mas contenta y desarreglada. Después salió el hombre
satisfecho. Durante unas horas ese fue mi cometido, los resultados cantaban por
sí mismos: por cada mujer que entraba al baño otro hombre lo hacía después,
nunca la misma mujer, ni el mismo hombre, tardaban unos veinte minutos.
Indistintamente a veces salía ella primero, a veces lo hacía el. En ellas se
notaban algo mas los hechos pero no tanto como para que el resto del mundo se
diera cuenta de lo que sucedía en aquel bar. Es mas, tanto antes como después
todo parecía normal no había ninguna diferencia con otro bar de barrio
cualquiera.
No aguantaba mas, necesitaba mas información, tanta
tranquilidad me irritaban los nervios, me levante un poco ofendida y esta vez
escogí el del muñequito en pie.
No me equivoque, el reducto era igual al otro solo que los
letreros decían: Te la chuparan, Se la meterán y Te harán lo que quieran.
A los pocos minutos alguien intentó abrir la puerta al
notarla cerrada escogió la otra y una vez dentro una polla atravesó uno de los
agujeros. Mire el letrero que pedía silencio y mordí mi lengua, con lo que eso
me cuesta a mí. Respire profundo y tras unos segundos de reflexión metí mi teta
derecha desnuda por el que prometía que me la chuparían. A estas alturas de la
investigación todo me parecía un absurdo y una pérdida de tiempo pero no podía
dejarlo a medias necesitaba completar la pesquisa.
Hay que decir que los hombres son muy camaleónicos en cuanto
al sexo se refiere, les importa un pito que se la chupes antes o que lo hagas
después incluso que no lo hagas les importa poco, siempre y cuando tengan su
ración de sexo, se amoldan perfectamente a la situación, en ciertos momentos su
ego no les importa. Éste me lo demostró con paciencia y saber estar. Sacó su
polla despacio como rindiéndose pero sin lloros. Noté un pellizco en el pezón,
uno suave casi como una caricia, y se me escapo un ay... tan sumamente suave
que hasta a mi me produjo excitación. Espere otro, me gusto y quería mas, debió
de intuirlo porque en lugar de aquello me regaló un chupetón, un suave beso con
el roce de sus dientes y otro ay… suspirado salio de mis labios. No se cuantos
lamentos salieron de mi boca solo se que cuando paró rápidamente metí la otra
teta desnuda en el mismo agujero y una risita grave pero reprimida se oyó al
otro lado. Me hizo ladear mi boca formando una sonrisa malévola que el no podía
ver pero que yo si intuía. Procedió de la misma manera y alcanzando mi cuerpo
una cotas tan altas de placer irresistibles me deshice de la ropa que me
quedaba para ofrecerle esta vez mi coño. Y él con infinita paciencia y
sabiduría me deleito hasta hacerme llegar al clímax de una forma bestial. Nunca
había mojado tanto. Quede tan satisfecha que no me apeteció nada mas. Me vestí
y mientras lo hacía pensaba en si debía de agradecérselo de algún modo, si era
correcto pagar aquellos servicios de manera similar, miraba los agujeros
mientras lo pensaba esperando una señal suya pero no ocurría. Al final, como
caballero, reconocía que era yo quien estaba en poder de decidir lo que allí
sucedía y como vengándome de aquellos que alguna vez lo hicieron y rememorando
a los que dicen hacerlo solo porque pueden, agarre mi orgullo y con la cabeza
bien alta pegue un portazo al salir.
Victoriosa llegué hasta mi mesa donde todo parecía normal y
sin dejar de mirar a aquel que debía salir de allí continué con la
investigación. Para mi sorpresa no salió nadie, al contrario entro un chico y a
los 15 minutos otro y en realidad entraron varios turnándose, porque de repente
el bar se lleno con un grupo de chicos que parecían formar un club de fútbol o
algo así. Cuando quise darme cuenta mis anotaciones ya no servían. Me había
perdido con el barullo de gente y no se de donde salió una mujer que no había
visto entrar y entonces me enfurruñe, rompí todas las anotaciones y para
quitarme el berrinche volví al cuarto de baño a modo de despedida, llena de
dudas pero con ganas de despejarlas al estilo de siempre: con un buen polvo.
Al coger la manivela de la primera puerta la note cerrada,
cogí la otra, cerrada también.
¡¡O destino cruel que te ríes de mi de mala manera!! ¡¡Ahora
eres tu el que quieres dejarme sin polvo!! (todo esto en silencio para no ser
mas patética de lo que ya parecía)
Al darme ya por vencida me di la vuelta encontrándome cara a
cara con el camarero mono pero soso. Me quede perpleja, sin palabras (y eso
para una escritora no es nada fácil de asimilar) y como por arte de magia todas
las que a mi me faltaban ahora le sobraban a él:
- Existe
una leyenda que cuenta que en un lugar corriente de una gran ciudad llamada
Barcelona, hay un bar cualquiera que no destaca por nada en concreto mas que
por tener un baño algo indiscreto. Cuenta éste con un letrero que reza: Hazlo
en silencio y disfruta. La gente se ríe al pensar en flatulencias y cosas
varias hasta que mira mas allá de lo que ve y observa que de un agujero sale
una herramienta eficaz para todo tipo de mal.
- ¡Valla
pues si que sabías hablar!
- Se
hacer mucho mas, ¿quieres que te lo demuestre?
- Valla,
aquí no os andáis con rodeos ¿no?
- Tú
tampoco, has entrado dos veces y vuelves una tercera.
- Si,
bueno, es que tengo la vejiga vaga, jijiji.
- No
pongas excusas, tonta, se a lo que has venido y no te vas a ir sin que te lo
de.
- ¡Y
tu que sabrás! ¡A ver si te crees que todos venimos a este agujero a follar!
- ¡Todos
y todas! Desde que se corrió la leyenda todos visitan los alrededores de la
zona en busca de “ese” bar. Y tu ya has entrado dos veces y ¿si las anteriores
te ha gustado porque no va a gustarte la tercera?
- ¿Eras
tu? ¿El de las anteriores veces? ¡No me lo creo! Dirías cualquier cosa por tal
de convencerme.
No dijo nada más, se acercó lentamente, me agarro la teta
derecha, la desnudó y me la mordió como solo el chico de la otra puerta supo
hacerlo. Me volvió a delatar ese ay… suspirado y ya no pude hacer nada por
resistirme, me deje llevar, y como el baño ya estaba ocupado supo arrastrarme
él, tan cuidadoso, a la zona de almacén donde me deleitó con todas sus artes
amatorias.
Muy bueno el relato
ResponderEliminarPero exiate se verdad y si no es asi pq barcelona la exas de menos?
TKM firma RBK q ver si sabes quien Soy
Ah!! amiga si quieres saber mas tendrás que investigarlo...
ResponderEliminarTe quiero muchiiisimo y gracias por pasarte por aquí, BSSSS