Mi cerebro es el caos, mis ojos la destrucción, mi esencia la nada. Gustavo Adolfo Bécquer.
domingo, 6 de noviembre de 2016
SOBRE LA VARIABILIDAD DE LA VIDA
Con la distancia que nos proporciona el paso del tiempo podemos comprobar que cualquier dato de nuestro alrededor es condicional a los sentimientos que se procesan en ese momento exacto y que pasado ese momento y con el cambio de esos sentimientos comprobamos como han cambiado nuestros objetivos/opiniones/puntos de vista e incluso nosotros mismos.
Ese estado de las cosas transitorio, esa sensación de que todo cambia a pesar de estar en el mismo lugar, seguro que tiene una explicación científica y un nombre extraño de pronunciar pero yo aún no la conozco así que solo puedo formular: la noción que tenemos del espacio y el tiempo y lo que habita en ello es proporcional a nuestros sentimientos hacia ello.
No creo que haya aclarado nada nuevo e incluso puede que consiga liar y retorcer alguna conclusión que en limpio y de manera sencilla se hubiese podido aclarar pero me invade la absoluta tranquilidad de saber que pocas personas me siguen y con ello poco puedo influir en el proceso de algún cambio drástico de nuestro presente tal y como lo conocemos ahora, aunque por si en el futuro alguien quisiera recriminarme alguna cosa pido perdón por adelantado y me eximo de toda culpa ya que no es mi intención provocar ningún caos en el caos mismo.
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