viernes, 29 de noviembre de 2019

CUENTOS PARA NO DORMIR

Mi hija que no sabe que inventar para no dormir (aunque se caiga de sueño) me pidió anoche, mientras nos metíamos en la cama que le contara un cuento, otro y otro.
Después de dos versiones distorsionadas: una de Caperucita Roja y otra de los Tres Cerditos, el último apareció de la nada como por arte de magia...

EL CUENTO DEL DRAGÓN VERDE

Hace mucho tiempo, en un lejano lugar, cuando el sol brillaba aparecía en el cielo un gran Dragón Rojo que sobrevolaba la tierra y cuidaba de todos los pueblos y sus gentes. Al irse el sol, el dragón se escondía en su guarida hasta el día siguiente. Cuando la luna aparecía en el estrellado cielo salía de su escondite un gran Dragón Azul. Éste protegía a las criaturas que habitaban en la oscuridad. Al esconderse la luna, el dragón se escabullía hasta su escondite y así descansaba hasta la próxima noche. Durante muchos días y muchas noches todo sucedió como se ha narrado; pero hubo un día en que el gran sol y la gran luna aparecieron en el cielo al mismo momento y se juntaron creando con ello un gran eclipse, tanto el Dragón Rojo como el Dragón Azul surgieron encontrándose frente a frente. Los dos se llevaron una gran sorpresa, después, se miraron a los ojos y se acercaron enlazándose en un fuerte abrazo. Sonó un gran estruendo y brillaron muchas luces. Tras un momento de confusión sumidos en la negrura, al separarse el sol y la luna, se pudo observar la esbelta figura de un Gran Dragón Verde.
Los Dragones Rojo y Azul ya no estaban pero su lugar lo ocupó el Gran Dragón Verde que cuidaba del planeta sin necesidad de descansar, hiciese el tiempo que hiciese.

BUENAS NOCHES

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