Mi hija que no sabe que inventar para
no dormir (aunque se caiga de sueño) me pidió anoche, mientras nos
metíamos en la cama que le contara un cuento, otro y otro.
Después de dos versiones
distorsionadas: una de Caperucita Roja y otra de los Tres Cerditos,
el último apareció de la nada como por arte de magia...
EL CUENTO DEL DRAGÓN
VERDE
Hace mucho tiempo, en un lejano lugar,
cuando el sol brillaba aparecía en el cielo un gran Dragón
Rojo que sobrevolaba la tierra y cuidaba de todos los
pueblos y sus gentes. Al irse el sol, el dragón se escondía en su
guarida hasta el día siguiente. Cuando la luna aparecía en el
estrellado cielo salía de su escondite un gran Dragón
Azul. Éste protegía a las criaturas que habitaban en la
oscuridad. Al esconderse la luna, el dragón se escabullía hasta su
escondite y así descansaba hasta la próxima noche. Durante muchos
días y muchas noches todo sucedió como se ha narrado; pero hubo un
día en que el gran sol y la gran luna aparecieron en el cielo al
mismo momento y se juntaron creando con ello un gran eclipse, tanto
el Dragón Rojo como el Dragón
Azul surgieron encontrándose frente a frente. Los dos se
llevaron una gran sorpresa, después, se miraron a los ojos y se
acercaron enlazándose en un fuerte abrazo. Sonó un gran estruendo y
brillaron muchas luces. Tras un momento de confusión sumidos en la
negrura, al separarse el sol y la luna, se pudo observar la esbelta
figura de un Gran Dragón Verde.
Los Dragones Rojo
y Azul ya no estaban pero su
lugar lo ocupó el Gran Dragón Verde
que cuidaba del planeta sin necesidad de descansar, hiciese el tiempo
que hiciese.
BUENAS NOCHES
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