martes, 17 de diciembre de 2019

ULTIMO POST DEL AÑO...

Comienza la cuenta atrás, llega inevitablemente esa época del año que tanto odio...

LA NAVIDAD

Creo que no soy la única que lo piensa pero no puedo hablar por los demás, así que voy a poner negro sobre blanco mi humilde opinión.
Nos venden que es momento de reunión, de bondad, de felicidad, de sonrisa perenne; pero si nos paramos a reflexionar sabemos que esa realidad sólo pertenece a los anuncios del famoso refresco, a los del turrón y como no a los de esa retorcida tradición llamada lotería.
La verdadera realidad es muy diferente: la gente está más irascible, estresada, comprometida y porque no decirlo ¡¡más insoportable!! 

¡¡¡El capitalismo nos asfixia!!! 

Y es en estos días donde la competencia es mas desgarradora y salvaje. El consumo se dispara como una bala, el gasto es tan desorbitado que la mayoría de la gente se hipoteca un tanto más; solo para conseguir aquello que desea (tener más que el vecin@) El carácter se torna peligroso: de pasivos pasamos directamente a agresivos con trastornos de personalidad.
Otro de los detalles que me pone furiosa es la obsesión por la decoración/iluminación.
Nunca había habido en este país tal obsesión, pero con la globalización y la apertura de los mercados asiáticos esto cada vez se parece más a EEUU.
La desconsideración con agravante de alevosía por parte de los ayuntamientos de apabullarnos con tanta luz (financiada con dinero público, como no, es decir con la recaudación de nuestros impuestos) cuando millones de familias las están pasando canutas para poder comer, si, he dicho comer, no comprar regalos, no pegarse un viaje, no: lo necesitan para comer, para pagar la luz y el gas con los que poder calentarse este invierno... ese dinero les vendría muy bien para paliar el sufrimiento diario que padecen pero a las administraciones y a estos gobiernos de pacotilla les da igual y no hacen ni por disfrazar su indiferencia.
Por su parte la iglesia (generalizando a todas las religiones y especificando: la Católica) que tanto predica amor y paz por lo visto se ha olvidado de esa frase tan conocida suya de ayuda al prójimo y toda la teoría la deja para llenar sus arcas a costa del sufrimiento de las familias a las que pretende adoctrinar.
Por mucho que luchemos, que intentemos otro camino o que eludamos en casa ciertas costumbres el hecho es que no podemos escapar, nos ganan terreno y tarde o temprano nos atrapan en esa espiral irracional a la que tan angustiosamente nos gusta estar enganchados.
Somos seres sociales y por mucho que intentemos escapar la persecución es tan abrumadora que no existe isla alguna en la que refugiarnos. (Al menos yo aún no la he encontrado)
Como colofón a tan absurdo comportamiento y no sin cierta falta de ironía, no sólo acabamos el año de tal guisa sino que también lo empezamos, para que nada, ni nadie se escape.

Por si el discurso os ha dejado un sabor amargo, añado un vídeo para que la risa os dulcifique la entrada a este infierno.





FELICES FIESTAS Y PRÓSPERO AÑO NUEVO 2020

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