Comienza la cuenta atrás, llega
inevitablemente esa época del año que tanto odio...
LA NAVIDAD
Creo que no soy la única que lo piensa
pero no puedo hablar por los demás, así que voy a poner negro sobre
blanco mi humilde opinión.
Nos venden que es momento de reunión,
de bondad, de felicidad, de sonrisa perenne; pero si nos paramos a
reflexionar sabemos que esa realidad sólo pertenece a los
anuncios del famoso refresco, a los del turrón y como no a los de
esa retorcida tradición llamada lotería.
La verdadera realidad es muy diferente:
la gente está más irascible, estresada, comprometida y porque no
decirlo ¡¡más insoportable!!
¡¡¡El
capitalismo nos asfixia!!!
Y es en estos días donde la
competencia es mas desgarradora y salvaje. El consumo se dispara como
una bala, el gasto es tan desorbitado que la mayoría de la gente se
hipoteca un tanto más; solo para conseguir aquello que desea (tener
más que el vecin@) El carácter se torna peligroso: de pasivos
pasamos directamente a agresivos con trastornos de personalidad.
Otro de los detalles que me pone
furiosa es la obsesión por la decoración/iluminación.
Nunca había habido en este país tal
obsesión, pero con la globalización y la apertura de los mercados
asiáticos esto cada vez se parece más a EEUU.
La desconsideración con
agravante de alevosía por parte de los ayuntamientos de
apabullarnos con tanta luz (financiada con dinero público, como no,
es decir con la recaudación de nuestros impuestos) cuando
millones de familias las están pasando canutas para poder comer,
si, he dicho comer, no comprar regalos, no pegarse un viaje, no: lo
necesitan para comer, para pagar la luz y el gas con los que poder
calentarse este invierno... ese dinero les vendría muy bien para
paliar el sufrimiento diario que padecen pero a las administraciones
y a estos gobiernos de pacotilla les da igual y no hacen ni por
disfrazar su indiferencia.
Por su parte la iglesia (generalizando a todas las religiones y especificando: la Católica) que tanto
predica amor y paz por lo visto se ha olvidado de esa frase tan
conocida suya de ayuda al prójimo y toda la teoría la deja para
llenar sus arcas a costa del sufrimiento de las familias a las que
pretende adoctrinar.
Por mucho que luchemos, que intentemos
otro camino o que eludamos en casa ciertas costumbres el hecho es que
no podemos escapar, nos ganan terreno y tarde o temprano nos atrapan
en esa espiral irracional a la que tan angustiosamente nos gusta
estar enganchados.
Somos seres sociales y por
mucho que intentemos escapar la persecución es tan abrumadora que no
existe isla alguna en la que refugiarnos. (Al menos yo aún no la he
encontrado)
Como colofón a tan absurdo
comportamiento y no sin cierta falta de ironía, no sólo acabamos el
año de tal guisa sino que también lo empezamos, para que nada, ni
nadie se escape.
Por si el discurso os ha dejado un
sabor amargo, añado un vídeo para que la risa os dulcifique la
entrada a este infierno.
FELICES
FIESTAS Y PRÓSPERO AÑO NUEVO 2020
No hay comentarios:
Publicar un comentario