Querida directora:
Discúlpeme por escribirle esta carta, que quizás no es de un tema de su interés, pero me ha ocurrido que al leer su artículo se me ha encendido un fuego dentro y no me ha quedado más remedio que sofocarlo escribiéndole; para poder dormir o al menos intentarlo.
Seguro que a usted también le ha ocurrido, alguna vez, esto que paso a contarle...
Vivo en un lugar en el que la gente se preocupa poco de nada y mucho menos de enmendar los errores o las faltas a las que nos vemos abocados por esa despreocupación.
Siempre me ha irritado este comportamiento, pero últimamente se ha generalizado preocupantemente.
<<Es lo que hay>> <<No eres tú sola>> <<Te tienes que amoldar>> <<Así son las cosas>>
Este tipo de frases y otras parecidas, son las únicas contestaciones que oigo cada día, en boca de cualquier persona y al tratarse cualquier tema. Pero lo que más me enfada es que esta clase de respuesta me la suelte un funcionari@ u otra persona que ocupe un puesto de responsabilidad, en el que es de suponer, que al menos debería de hacerlo de una forma más correcta y fundamentada. Esto es lo que más me saca de mis casillas. Si pudiera borraría de la memoria de los hombres estas penosas y horribles coletillas.
Aún a riesgo de que me tachen de idealista, he de pronunciar mi inconformismo a esta clase de esclavitud a base de consumismo imperante, de sin razón, de autocomplacencia y egoísmo. Yo quiero otra vida, una con más sentido común, que no me creo que esto deba de ser así, que no, que no me subo a este carro de ignorancia, de pasividad y hastío sincronizados.
Las cosas pueden y deben cambiar, claro que sí, sólo hay que hacerlas de forma diferente, empezando por ponerle empeño, dedicación y un poco de educación. Con esfuerzo todo se logra.
Es sabido por tod@s, que la situación económico-social no es muy alagüeña pero eso no significa que todo este acabado, más bien al contrario, es el momento de reunir fuerzas, levantarse y provocar el cambio, todo empieza con un leve movimiento.
Y si no conseguimos cambiar nada, al menos, deberíamos procurar no arrastrar a nadie a/con nuestra ignorancia.
Hasta aquí mi perorata que no ha pretendido incomodar a nadie, pero que si algo ha logrado daré mi insomnio por saldado.
Una lectora/escritora nocturna.
No hay comentarios:
Publicar un comentario