Poco tengo yo que decir de un tema del que ya han hablado grandes filósofos, escritores y personalidades de todos los tiempos; pero al encontrarme en una situación apretada (prefiero evitar la palabra crisis, muy desgastada a estas alturas) he probado las hieles de tan amargo estado, así que voy a aportar mi humilde opinión al respecto.
Según la RAE, caridad tiene diferentes significados y dejando de lado los referentes religiosos (para no ofender la sensibilidad de ningún alma, especialmente de la que escribe) nos quedaremos con las siguientes:
3. Limosna que se da, o auxilio que se presta a los necesitados.
4. Actitud solidaria con el sufrimiento ajeno.
De la señalada con el número 3, se pueden sacar varias conclusiones: En un primer vistazo no se le podría objetar nada malo, ya que se entiende como un acto de bondad ayudar a quien lo necesita. Pero si lo pensamos mejor ¿por qué ayuda, sino por engordar su propio ego? El bien en realidad no se lo esta haciendo al otro porque lo necesite, sino porque al ayudar a éste, él mismo, ha cumplido frente a su mala conciencia, creyendo que así ha borrado algún mal que haya podido generar en otra ocasión anterior, por propio egoísmo. Además de haber cumplido ante los demás, con una tarea que se considera de obligado cumplimiento en el primer mundo para aquellos que se hacen llamar personas de bien; consiguiendo ese estatus (o premio) dentro de esa misma sociedad hipócrita.
En segundo lugar queda abierta una duda al no aclarar lo que es dado. Decimos limosna, he aquí su definición:
1. Dinero o bien que se da como ayuda a un necesitado.
2. Despectivo. Cantidad demasiado pequeña de dinero que se da como pago por un servicio o un trabajo.
Dentro de su misma definición ya obtenemos la palabra "Despectivo", se nos anuncia de antemano como algo negativo. Estamos ofreciendo algunas migajas, una pequeña parte de nuestros beneficios, algo insignificante en comparación con las faltas que pueda tener el necesitado. Y lo que es peor: ni tan siquiera se exige saber qué necesita éste. De aquí se saca una conclusión aún más penosa: el necesitado no cuenta, se queda en un segundo plano en la misma definición. Se le trata como objeto de nuestro fin que es engrandecernos. Pasa de ser persona a un simple objeto, algo inanimado, solo útil a nuestra arrogancia, para nuestra satisfacción.
Ejemplo: Imagínese una situación en la que un hombre a otro, le da limosna, la conversación (más o menos, aquí entra en juego la imaginación de cada cual) es como sigue:
- Toma! como soy un buen hombre y puedo, te doy estas monedas para pan y vino. (desaparece alegre y orgulloso, no espera la respuesta del otro)
- Gracias señor! Que no le falte la salud y que pase un buen día!. (agradeciendo con reverencias)
Otro punto importante que reflejo muy bien en el ejemplo anterior es el poder. El poder que lo significa todo dentro del término que hoy analizamos, ya que sin ese poder, no existiría desequilibrio tal que obligase a la caridad a existir para subsanar las faltas de los otros; y que curiosamente son siempre los otros, personas a las que despectivamente alejamos no solo en el plano físico sino también con nuestro vocabulario. La jerarquización de la sociedad, este sistema piramidal, en el que unos pocos son los afortunados y deciden el destino de los demás es lo que más desigualdades produce, entre otras.
De la definición número 4, que en un primer vistazo parece más general y benévola os diré que me parece aun más insultante que la anterior. La solidaridad es algo que está bien y puede adaptarse mejor a los casos en los que se aplica ya que por su amplio significado no es tan exclusivista ni clasista. Pero sigue hablándonos de que existe un sufrimiento ajeno, un daño, un perjuicio que están sufriendo otros. ¿Y que hay más directo que dejar que otros sufran sin impedirlo? De poco sirve que después se valla con bálsamos, si no hemos interceptado al causante. Esto ya nos hace culpables, no podemos alegar que fuimos solidarios porque en primer lugar fuimos cómplices, coautores de esa maldad que ya ha arrastrado a otros seres a la miseria, al desarraigo, al olvido, a la ruina...
¿De que puede servirle nuestra ayuda ahora? Una vida no se crea con la misma facilidad que se destruye.
He de añadir, también, que en ambas situaciones se crea una obligación al necesitado, obligación de devolver el favor, es decir crea una gran dependencia para con su beneficiario, no solo por lo material sino por la deuda moral en si (y que en algunos casos pesa más que lo material), tened en cuenta que para un necesitado ha podido significar una segunda oportunidad de vida. Y esta situación puede llevar a muchas personas a aprovecharse una vez más del desamparo del necesitado, creyéndose dueños de esta persona, comprándola con sus favores para conseguir cualquier cosa de ella, aunque implique saltarse las leyes y cometer crímenes. Otra vez entra en juego el rol del poder.
Como podéis ver hasta ahora no hay nada susceptible de llamarse inocente.
Para añadir el punto positivo he de decir que hay personas y organizaciones que ayudan y no poco, a muchas otras y en situaciones y de formas muy distintas. Las hay muy transparentes y que llegan hasta la raíz del verdadero problema. De todo hay en este mundo, aunque yo me he centrado en lo que me parece necesario aclarar: la caridad no es buena y de no ser por las desigualdades no existiría. A nadie le gusta necesitar ayuda ni sentirse dependiente de un auxilio que en la mayoría de ocasiones no sirve para paliar el sufrimiento. Se agradecen este tipo de recursos, ya sean otorgados por gobiernos, entidades o personas independientes pero es solo un paliativo no una solución, este es el verdadero llamamiento de mi post, y me gustaría que lo entendierais de esta manera.
No pretendo ser adalid de la sociedad, no me creo el mejor ejemplo a seguir, yo también caigo en estos y otros fallos y solo porque me hallo en esta situación he podido ver las cosas como son, o al menos acercarme a ellas. Solo quiero acercaros un haz de luz para que podáis contar con un poco de sabiduría extra, que nunca viene mal.
Me tacharéis de orgullosa y esta vez y sin que sirva de precedente puedo decir que así me siento, al menos un poco, ya que estos pensamientos que llenan el texto, así me hacen sentir; espero merecerlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario